Fututo Incierto II
Febrero 11, 2008 por Maximiliano Saavedra
¿Encontraría a La Maga?
Marcos tiene un sobre, lo ha traído en sus manos durante todo el viaje. Lo ha observado, lo ha presionado con fuerza. Cualquiera que lo viese, protegiéndolo de esa manera, no podría dejar de pensar que allí guarda algo de un enorme valor, un gran cheque o el mapa a un tesoro perdido.
Y el tren no deja de avanzar en la noche tormentosa. El ruido ensordecedor de ruedas y rieles se interrumpe de a ratos por uno mayor: el estallido de relámpagos cayendo como bombas en los alrededores.
Pero a Marcos no le interesa pensar en estas cosas, el sobre es lo único importante. Siente deseos de abrirlo, lo hace nerviosamente. Se distinguen dos hojas de papel, una blanca, arrugada, vieja, otra celeste, mucho mejor conservada. Marcos se decide por la primera pero inmediatamente lo aborda el temor, pequeño, soportable, pero temor al fin, una incertidumbre previa ante cualquier acto de envergadura. Trata de relajarse y estira su cuerpo hasta donde puede. Cierra sus ojos, quisiera pensar en otra cosa pero es inútil, una vez más, el recuerdo de La Maga lo rapta como un espíritu que vaga buscando un cuerpo del que apropiarse, y él no puede más que dejarse llevar.
La primera imagen llega a su cabeza, nítida, intacta, perfecta, como si los años no hubieran pasado, como si una parte de su cerebro estuviera reservada exclusivamente para ella:
Es una madrugada de verano, muy húmeda y calurosa, apenas un suspiro de viento y el resplandor azul entrando por la ventana, gravitando en el cuerpo desnudo de La Maga, que a esas horas dormía.
Marcos se pregunta cuánto ha pasado desde aquellos días, pero no lo sabe con precisión. De lo que no tiene dudas, ninguna duda, es del día en que la conoció. Era una mañana gris en la orilla del mar. Se sentaron en la arena y no pararon de hablar. Él le contó que pasaba unas vacaciones en esa ciudad. Ella lo escuchaba sin apartar la vista de esa mirada que le resultaba tan familiar, estaba segura de haber cruzado esos ojos en la multitud y haber tenido la misma sensación que ahora, una soledad demasiado pesada.
Se despidieron apenas por unas horas que fueron eternas. La noche los volvió a encontrar, esta vez en un diminuto departamento. Se amaron por primera vez, en silencio, con calma, guardando en la memoria aquel sabor irrepetible que nace con eso que llaman “amor”. Aquella noche, la soledad que los había cruzado como a perros de la calle, pareció morir en esa habitación.
A partir de aquel día ya no pudieron pasar demasiado tiempo separados. Marcos siempre volvía. Pasaban los días encerrados, no importaba otra cosa, nada que les demandara salir de los límites de la cama. A veces hasta llegaban a rodearla de provisiones, allí comían, reían, lloraban, jugaban, fumaban, leían incansablemente Rayuela, escuchaban a Sabina y las horas se escapan tan de prisa que dolían.
Pero Marcos no quiere pensar más, no lo soporta. Camina y se detiene entre dos vagones, abre una puerta, observa la noche. La tormenta ha pasado y en su lugar se distingue un cielo despejado y un viento que estremece su pecho. Necesita llorar aunque no lo admita, despojarse de la tristeza y tal vez así ordenar sus pensamientos, como si se tratase de expedientes pendientes de archivo. Enciende un cigarrillo y retoma el sobre. Saca la hoja blanca y, esta vez sí, se atreve a leer:
España, 15 de abril.
En este momento te estarás haciendo muchas preguntas. Tal vez debí escribirte antes, tal vez no sea el momento. No lo sé. Sólo te escribo.Quiero saber cómo has estado, si has llegado por fin al cielo de la Rayuela; ojalá que sí. Aquí los años más difíciles han pasado, para qué lamentarse. Ayer conocí el Mediterráneo, es cristalino y muy hermoso pero aún sin comparación con el agua de Mardel, tan triste y oscura. Siempre te recuerdo ahí, preguntándome qué veías en el horizonte… ¿has vuelto? Saludálo por mí,
Maga.
Marcos guarda la hoja, piensa en la pregunta ¿Que si alguna vez había vuelto? ¡Tantas veces! La excusa siempre había sido ver el mar, descansar, pero en realidad era otra cosa, algo menos romántico. Tal vez, lo que en el fondo buscaba era eso: el fondo, hundirse, ahogar su corazón y su alma, morir por dentro lentamente, reprocharse en cada mesa de bar y frente a cada botella de alcohol no haberla seguido ni haberle pedido que se quedara con él. Ahora pagaba el precio de su cobardía, recorría la ciudad, la buscaba en cada rincón en donde hubiera habido un beso, se envenenaba con aquel sabor que alguna vez fue dulce. La esperaba aún sabiendo que no vendría, aún sabiendo que un océano perverso se la había robado, llevándola muy lejos.
Y el tren por fin llega. Piensa en tomar un taxi pero decide continuar a pie. El trayecto es corto y el amanecer no está nada mal. Camina por la ciudad reconociéndola algo distinta. Había dejado pasar un tiempo sin volver, algunos años tratando de recuperarse de los efectos Maga, del fantasma Maga, de la ciudad Maga.
A unas cuadras, distingue el mar y el sol saliendo pequeño en la inmensidad.
Ya en la arena, escoge una escollera en particular y allí se sienta. Toma el sobre y lee la carta más reciente, la celeste:
España, 22 de diciembre,
Marcos, acabo de leer tu última carta.
Yo también lamento todos estos años. Sin embargo, estar aquí me ha enseñado que todo tiene una causa. A veces el tránsito es duro pero al final todo llega. La vida es como un mar y nosotros, sus olas. Pero hoy el viento ha cambiado nuestra dirección y ahora cuento los días (7) y las horas (13) que me separan de la playa en la que quiero estar. Espero encontrarte y que este futuro incierto continúe desde donde lo hemos dejado,
Maga.
Marcos dobla la hoja y la guarda. Mira su reloj, es la hora pactada. Se pregunta si acaso encontrará a La Maga, y la respuesta no se hace esperar. Allí la ve, confundida con la luz de la mañana. Como un sueño repetido, como una visión, encuentra a La Maga corriendo hacia él.
“El próximo avión que tomes, conmigo lo tendrás que hacer…”
Ismael Serrano, de su disco Atrapados en Azul


![[Necesaria] p/Gustavo Camacho](http://bp2.blogger.com/_qWYzdvNcFeM/SByXfCBoOpI/AAAAAAAAAZI/2QT8DTTd-EE/S1600-R/necesaria-pie.jpg)







felìz cumpelaños…que tengas un dìa especial..soy elha del foro de ismael abrazotessssssssss
Gracias.
Si, es bastante especial
Abrazo, gracias por pasar a saludar.