La Ciudad Respira
Febrero 13, 2008 por Maximiliano Saavedra
Me gusta la ciudad cuando todos han salido de sus trabajos y vuelven a casa en una vertiginosa carrera. Cadetes, oficinistas, secretarias. Todos huyen en estampida, como atletas, sorteando obstáculos y competidores menos veloces.
Y es inevitable que, en esos momentos, uno se sume a la competencia y comience a esquivar perezosos y pequeñas ancianas. Aunque sea imperceptible, la ciudad tiene ese poder de transformarnos. Nos convierte, sin darnos cuenta, en un rebaño de ovejas saliendo de un corral, disputando el pasto más verde o el lugar más ventilado del camión.
Sin embargo, a veces uno se da cuenta de estas cosas y decide apartarse del resto. Esperar a que las calles se despoblen y los ruidos desaparezcan. Son apenas unos minutos, las últimas ráfagas de los que apagan las luces y cierran las ventanas de las oficinas.
Solo a esas horas, cuando la tarde oscurece y cae detrás de los viejos edificios; cuando ya se distingue el borde de la luna como una aguja brillosa; solo entonces, se puede escuchar a la ciudad, realmente respirando.
Su sonido es maravilloso, necesario. Un coro de susurros lejanos que recorre calles y avenidas. Sin darnos cuenta nos envuelve por la espalda, nos besa en la frente mientras nos abraza. Su efecto es instantáneo: un enamoramiento abrumador, solo entendido en letras de tango.
La ciudad respira mientras sus enamorados la recorren: taxistas, vagabundos, buscadores de esperanza, prostitutas, borrachos, escritores; persiguen el perfume que va dejando a su paso, buscan su cara en todas las esquinas, la última caricia antes de que la noche termine.


![[Necesaria] p/Gustavo Camacho](http://bp2.blogger.com/_qWYzdvNcFeM/SByXfCBoOpI/AAAAAAAAAZI/2QT8DTTd-EE/S1600-R/necesaria-pie.jpg)







Un texto impregnado de esa melancolía que tienen las ciudades que amamos. Precioso.
Rodolfo: es una sorpresa muy agradable encontrar su huella. No me lo esperaba.
Para alguien como yo, que todavía soy un intento de escritor, muy humilde y por cierto limitado, es realmente un gran orgullo que un escritor de su talla se tome unos minutos para atreverse a leer a un desconocido.
Muchas gracias por su generosidad.
Bueno,yo no soy ninguna profesional,solo me gusta escribir,y lo tengo como una via de escape,y la verdad,no aspiro a mas;pero aun asi me gustaria darte mi enorabuena.Es un alivio descubrir que hay mas gente en el mundo que es capaz de ver no solo el estres de una ciudad,sino la belleza y la tranquilidad que tambien puede esconder.
Felicidades,un texto lleno de melancolia y belleza,que te inspiran a seguir leyendo.
Un saludo