El Arte de Bañarse
Febrero 15, 2008 por Maximiliano Saavedra
Bañarse puede llegar a ser una obra de arte si se tienen los cuidados necesarios y la sensibilidad suficiente; la que de repente aparece y nos convierte en artistas sin que siquiera seamos concientes de ello.
Sin embargo, y penosamente, la mayoría de las personas toma el bañarse como una tarea cansadora, como un mal necesario o una pérdida de tiempo. Nadie se compromete; son esquivos a la causa, desapegados. Llegan a la ducha tristemente, por inercia, como si los pasos fueran la resultante de un cálculo matemático. Todo es tan técnico y rutinario que terminan frivolizando lo que debería ser un encuentro con los sentimientos.
A veces, me da gracia imaginar a las personas como robots, programados de acuerdo a la estación del año: en invierno giran 90 grados la fría y 160 la caliente; en verano, invierten los valores, ni un grado más ni un grado menos. Sí, me da mucha risa pero también un gran pesar. Uno quisiera entrar a sus casas con una pizarra y delantal blanco, enseñarles durante las horas que fueran necesarias, y sin importar el agua que se pierda, las tres reglas del arte de bañarse:
PRIMERA REGLA: Factores externos.
Cada baño es un mundo aparte y somos nosotros los creadores de las condiciones. No deberían preocuparnos el perfume de las flores en primavera, la tristeza de los árboles en otoño, el calor agobiante del verano ni la soledad del invierno…
Pero sería tan difícil enseñar estas cosas… Uno tendría que combatir contra costumbres de antaño, contra prejuicios y fantasías psicosociales, como por ejemplo -y perdonen la expresión pero hay que decirlo- la conocidísima frase: “Sacate la calentura con un baño”. Lo dicen así, sin remordimientos. Y el pobre muchacho lo hace, claro, porque así se lo han enseñado. Y pasa horas bajo la ducha, malgastando agua, acicalándose enérgicamente como un gato. Es realmente lamentable.
SEGUNDA REGLA: Cadena de eslabones.
Es fundamental tener presentes cada uno de los objetos que he de enunciar ya que la falta de cualquiera de ellos ocasionaría el justificado aborto de la tarea en cualquier etapa en la que nos encontremos:
A- Colocar radiograbador (funcionando a pilas) sobre la tapa del inodoro (por lo general están ubicados en los rincones, esto es una ventaja ya que la acústica será inmejorable), e introducir un cassette (preferentemente con cinta de cromo), conteniendo una selección de canciones que hemos de grabar previamente.
B- Silla plástica, estilo jardín. Debe estar a 40 centímetros de la bañera o de nuestro cuerpo. Sobre ella, ubicar entre dos y tres botellas de bebidas, comestibles salados y dulces; un buen libro, lápiz y papel, revistas, cigarrillos, sahumerios, velas y un reloj despertador. Aclaración: si la bebida elegida fuera vino, va a ser necesario un sacacorchos y una copa (caso contrario tomar del pico).
C- Apagar el teléfono celular, desenchufar el teléfono de línea y el portero eléctrico, cerrar las ventanas, bajar la térmica, alimentar a la mascota y en la habitación más lejana a nuestra ubicación encerrar a la familia (también a la mascota).
TERCERA REGLA: Consumación del hecho.
Como toda obra de arte, un buen baño debe comenzar de manera espontánea, sin pensar en “primero esto”, “segundo aquello”. A partir de ahora, todo es improvisación. Un florecimiento de la creatividad, un dejarse llevar por lo que el corazón dicte. Por ejemplo, no sería mala idea arrancar hojeando el libro mientras abrimos el agua fría y ese chorro helado en la espalda que arde como… y nos inspira a tomar el lápiz y el papel para anotar tan singulares insultos. Luego, vendría la graduación paulatina , la satisfacción. No debemos sorprendernos si repentinamente nos nacen unas ganas locas de premiarnos por tal valentía, tal vez con un bocadito dulce, un trago de vino y luego, sí, la reflexión necesaria, el aprendizaje constante: “Después de la tormenta, sale el sol”, “No hay mal que por bien no venga” y hasta tal vez decidamos coronar el buen momento con una canción, al unísono con la voz del radiograbador: “Todo concluye al fin, nada puede escapar…” (esa es mi preferida).


![[Necesaria] p/Gustavo Camacho](http://bp2.blogger.com/_qWYzdvNcFeM/SByXfCBoOpI/AAAAAAAAAZI/2QT8DTTd-EE/S1600-R/necesaria-pie.jpg)







Yo hago eso!!!! me mate de la risa con lo de encerrar a la fmailia, peor es cierto. Es el encanto del momento intimo con uno mismo (o con otro, dependiendo de la confianza… y del tamaño de la tina xD)
ADiosin =)
curioso pareciera ser que la mayoría del mundo debe no hacer esto, muchos, y tal como tu decías, toman un baño casi sin darse cuenta, el insight de “me despierto al salirme de la ducha” funciona perfecto. Pero que agradable sería si todos pudiéramos darnos el gusto de hacer algo tan reponedor como una ducha.
Excelente articulo! Saludos!
Eso es un super baño!!!
Saludos.
También añadiría como potenciador del placer, hacerlo después de un estimulante ejercicio aeróbico, como por ejemplo correr. ¡No hay nada como sentir cada músculo relajándose apaciguado ante el roce del agua!
Un saludo.
Bañarse es curativo, relajante, sabroso.
Bacán, pero toma mucho tiempo.
Yo me baño todos los días, y siempre es un placer hacerlo, y si, tengo mi radio de pilas y todo lo necesario para disfrutar ese momento íntimo conmigo misma. Bajo la ducha, ¡Cómo dan ganas de cantar! ¡Yo siempre lo hago!
Felicidades, lindo blog.
Saludos desde México.
Me dan ganas de meterme inmediatamente en la bañera.