Ayer, 12 de marzo, murió Jorge Guinzburg. Fue debido a una enfermedad en los pulmones. Tenía 59 años y una admirable trayectoria como periodista y humorista, entre otras cosas.
Él era de esas personalidades de la tele que uno ve desde siempre, que son -sin darnos cuenta- parte de nuestra vida, algo así como un familiar o un amigo de la infancia. Siempre estuvo cerca: a los 15 años, a los 20, y hasta hace unos meses cuando cada día, después de despertarme, afeitarme y desayunar, miraba su programa “Mañanas Informales”. Era un empujón en esos días en los que cuesta tanto levantarse, pisar la calle, ir a trabajar…
Jorge era un buen tipo, ayudaba a crecer a los otros, uno se daba cuenta porque siempre le brindaba un espacio a los artistas jóvenes . Ayer, cuando me enteré de la noticia, se me vinieron a la memoria las palabras de Sabina cuando, refiriéndose a la muerte de Adolfo Castelo, se preguntaba: “¿Por qué los hijos de puta son longevos y los decentes no?”.






1 respuesta hasta el momento ↓
isabelbarcelo // 16 Marzo 2008 a 20:27
Cierto, parece que son los mejores los primeros en irse y dejarnos huérfanos a los demás. No conocía a esta persona, pero ya he leído referencias a su muerte en otros blogs y deduzco que debía ser muy estimado. Comprendo vuestro pesar y os acompaño. Saludos cordiales.