
Los dos actos del 25 de Mayo
Esta interminable película entre el campo y el gobierno ya pinta más complicada que la trilogía Matrix y la serie Lost. Un repaso de los episodios anteriores:
EPISODIO 1 a 74: el 11 de Marzo, el Gobierno Argentino anuncia una nueva metodología de retenciones para los granos de exportación, convirtiéndolas en móviles. Con lo cual, el porcentaje retenido variará de acuerdo a la suba o a la baja del precio internacional del producto. Como consecuencia, y dado su elevado valor en el mercado, la soja resulta la más afectada por la nueva medida, pasando de su anterior porcentaje retenido de 35% al actual 44,1% móvil. Con el girasol ocurre la misma situación y, en este caso, la retención pasa de 32% a 39,1%.
Las cuatro entidades representantes del campo se unen para rechazar la nueva medida, considerándola confiscatoria. También, le hacen recordar al gobierno que las retenciones para la soja y el girasol ya habían sido incrementadas en el pasado mes de Noviembre, apenas cinco meses atrás.
El gobierno y el campo comienzan una batalla mediática en la que tratan, cada uno por su lado y con su estilo, ganar adhesiones de una sociedad que espera y observa.
En un principio, a la hora de dar explicaciones por el nuevo aumento, el gobierno dijo que las medidas obedecían a un intento por desalentar el fenómeno de la sojización de las tierras y así fomentar las restantes actividades agrícolas, mucho más demandadas en el mercado interno. Tiempo después agrega otra razón, esta vez menos convincente: Redistribución de las Riquezas.
Por su parte, los trabajadores del campo manifiestan que el espíritu de las nuevas retenciones son la expresión del afán recaudatorio del gobierno y no apuntan a resolver el drama de la pobreza. En casi todo el país, se inician las medidas de protesta, se organizan y realizan asambleas a un lado de las rutas. Por votación, se resuelve impedir el paso de camiones que lleven mercaderías relacionadas con el agro y, en cambio, dejan circular a micros de pasajeros y automovilistas particulares.
Como consecuencia de los cortes, en Buenos Aires sobre todo, se comienza a percibir la escasez en ciertos productos sin llegar a ser un desabastecimiento total.
Con el paso de los días, las posturas se endurecen. Y el gobierno, en vez de favorecer el diálogo y moderar su creciente tono acusador, persistió en su intento por demonizar al hombre de campo y su demanda, trasladando el conflicto hacia un terreno ideológico más que económico. Entre sus conceptos menos felices hacia el campo, se destacan: “Piquetes de la abundancia”, “Oligarcas” y “Golpistas”.
En tanto, una gran parte de la sociedad Argentina, que ya notaba cierta paranoia y algo de soberbia en los discursos de la presidenta, comenzó a murmurar cierto apoyo en favor del campo. Otros, también en apoyo al campo aunque más explícitos o menos pacientes que los anteriores, volvieron a empuñar las cacerolas para hacer oír su disconformidad. No obstante, estas acciones no cobraron fuerza y desaparecieron a los pocos días. De aquellas noches en la ciudad de Buenos Aires, quedará en el recuerdo, y costará olvidar, a Luis D’ Elía y un gran número de simpatizantes presuntamente Kirchnerista/Cristinista echando de la histórica Plaza de Mayo, mediante golpes y palazos, a las personas que se manifestaban democráticamente. No habrá que olvidar, tampoco, que la policía -a pocos metros de los hechos- no hizo nada para impedirlo, obviamente porque jamás llegó la orden desde el ámbito gubernamental.
A esa altura de los acontecimientos y con un leve, aunque inevitable, temor que produce el fantasma del cacerolazo, algunos políticos a favor del gobierno salieron al cruce creando sospechas acerca de las motivaciones que llevaron a esas personas a manifestarse, relacionando tales acciones con un intento por desestabilizar al gobierno.
(Siento que esto es lo menos parecido a un resumen)
En ultra síntesis, el resto: hasta el Sábado pasado la cosa venía relativamente bien, solo algunas acostumbradas idas y vueltas, algunas reuniones infructuosas; pero eso sí, un poco menos de verborragia acusatoria. Sin embargo la soja, el quid de la cuestión, era un tema del que el gobierno escapaba cual universitario de su tesina final.
A mi juicio, el gobierno ya sabía -desde el inicio del conflicto- que se había apresurado al anunciar las medidas sin antes, al menos, haber tomado un café con el campo, sin antes haber negociado como se suele hacer en estos casos. Pero ahora era tarde y se encontraba en un dilema. Jamás había imaginado pagar tal desgaste político y, aunque quisiera retroceder sobre sus pasos, la pelea había llegado demasiado lejos como para ceder. Además, el espectro político opositor, ahora en un rol supuestamente conciliador, lo estaría esperando con el cuchillo entre los dientes en la primera muestra de debilidad o aceptación del error.
Entonces, ¿qué hacer?, ¿qué camino tomar?…
EPISODIO 75 (Domingo 25 de Mayo): el gobierno conmemora la fecha patria en un acto en la provincia de Salta. Sorpresivamente no se habla del campo. Se ve a la presidenta muy pensativa y con una mueca de sonrisa casi de compromiso, como si su cabeza estuviera en cualquier parte menos en ese escenario. Frente a ella, unas 50.000 personas le brindan su apoyo.
El mismo día, en la ciudad de Rosario, el campo también celebra. Asisten 300.000 personas. Los cinco oradores coinciden en que, el Lunes, deben exigirle al gobierno una respuesta favorable. En sus discursos y en sus rostros se nota impaciencia, efervescencia y hasta matices de intransigencia en sus reclamos. Se los oye gritando, por ejemplo: “si o si” y “ganar o ganar”.
EPISODIO 76 (Lunes 26 de Mayo): el gobierno debía asistir a la reunión con el campo, pautada con tres días de antelación, sin embargo, falta a la cita. Según se supo, las razones de su ausencia se deben al discurso altisonante del campo en Rosario. Agregan que no aceptan dialogar con quienes quieren imponer posiciones. Y deciden negarse a seguir negociando.
EPISODIO 77 (Martes 27 de Mayo): en horas del mediodía los periodistas informan que, según fuentes cercanas a la Casa Rosada, el gobierno se encuentra trabajando en una serie de medidas económicas para resolver el conflicto del campo. Dichas medidas serían dadas a conocer en el transcurso de esta semana y no estarían sujetas a contemplación ni diálogo con el campo.
Por la noche, y luego de pasar el día en la dulce espera del llamado conciliador que no llegó, el campo anuncia un nuevo plan de lucha para los siguientes días. Entre las medidas más importantes, se destacan: cese de comercialización de granos con destino a exportación y de hacienda vacuna con destino a faena, establecer campamentos, realizar marchas a las capitales de aquellas Provincias que aún no han recibido al sector agropecuario, convocar a la Corte Suprema de la Nación y a la Iglesia como mediadores.
Mientras tanto, como siempre sucede, el pueblo en el medio, ansioso, esperando que la película termine pronto y con un final feliz…
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