TARDES GRISES

Salir a la calle

11 Junio 2008 · 4 comentarios

Salir a la Calle

Salir a la Calle

Él no ha hecho nada, está claro. No es un traficante o un ladrón; no ha cometido ningún acto contra la junta, no milita ni ha militado en grupos subversivos, no es ni siquiera un vecino ruidoso. En pocas palabras, el señor Lorenzo es un ciudadano ejemplar.

Sin embargo, y como es su costumbre en estos tiempos, antes de salir a la calle da vueltas por toda la casa. Corrobora que todo esté limpio, en un orden estricto.

Sabe que una vez afuera puede ocurrir cualquier cosa. Quién sabe. Tal vez tenga la mala suerte de ser confundido. Suele ocurrir que de pronto (y se lo ha dicho mucha gente), uno aparece en la agenda equivocada y ya no hay retorno, no hay explicación valedera; al cabo de unos días terminaría confesando lo que sus captores quieren oír, cualquier cosa con tal de no prolongar el dolor.

Por eso no le importa perder tiempo, prefiere eso. Da un último vistazo mientras que, con una mano, abre la puerta y con la otra revisa los bolsillos de su ropa hasta encontrar el documento de identidad. Lo observa en detalle como si se tratase de una obra de arte y vuelve a guardarlo en su saco.

Ya en el ascensor se siente algo más aliviado o resignado.

Llega a la planta baja. Ahora la parte más complicada: pasar por el pasillo y por fin salir. A lo lejos divisa la calle, un tránsito normal, no mucha gente, un día gris. Es un camino largo, es consciente; sabe que en el trayecto cruzará al portero; sabe que el saludo deberá ser casual, pasajero, sin titubeos que pudieran mostrarlo vulnerable ante la mirada inquisidora del portero que, sin piedad, aprovechará la ocasión para preguntarle si le ocurre algo.

Entonces piensa en una respuesta en caso de necesitarla, una excusa, por si un detalle se escurriera entre sus manos. Aunque lo sabe, sería inservible, apenas una vacilación bastaría para comenzar una ola de rumores que traspasaría los límites del edificio. En cuestión de horas pasaría de ser el inofensivo señor Lorenzo del noveno “B” a ser el “ya me imaginaba, en algo andaba, algo escondía…”.

A metros de la salida cuenta los pasos. Uno, dos, tres. Sus manos transpiran. Cuatro, cinco; piensa en volver. Seis, siete; demasiado tarde. Ocho, nueve…

- Buenos días, señor Lorenzo.
- Buenos días, Juan.

Ahora sí, decidido, abre la puerta y por fin sale, con la incertidumbre y la esperanza de cualquiera en estos tiempos: regresar a casa vivos.

TEXTOS RELACIONADOS:

Categorías: Cuentos y Relatos
Etiquetado: ,

4 respuestas hasta el momento ↓

  • Gustavo Camacho // 11 Junio 2008 a 03:01

    Subyugados por el miedo, es la peor forma a la que casi nos estamos acostumbrando, gracias al mandato de los inquisidores videlistas, que ultimamente han mutado. La condena ahora no es ser rojo, sino negro y con cara de villero. Mandatos de mierda que nos hacen metódicos, premeditados, obsesivos. Aún así nadie repara en nosotros y nadie nos reparará.
    Por mi parte prefiero saltar la cerca y robarme alguna naranja o pasar por la verdulería y sacar una manzana del cajón del extremo de la ochava. Para mi es la mayor manifestación de la libertad y la esperanza.

  • Georgina // 11 Junio 2008 a 19:26

    wuaw! que relato!!! una descripcion a la altura de Hemingway…se podria decir…a la altura de Savedra… :D
    que puedo decirle camarada…su pie de guerra, su puño en alto, me conmuven una vez mas…

    pero esto es de una sencibilidad en la lente para captar y una perspicacia en la pluma para escribir con el sentimiento de una atrocidad clavandome en la respiracion cada una de las letritas que atormentan al ciudadano…

    aprobecho para felicitarlo por la pag…creo que no lo habia
    hecho…

    sigo comulgando algunas de sus verdades siempre que el tiempo no me demanda perderme en lo trivial de los nuevos mandatos sociales…

    sin mas..emprendo la retirada solo x ahora…
    le convido un mate si es que gusta…
    y hasta la proxima huida…

    saludos cordiales

    Georgina
    FARO SOLIDARIO EN AUSENCIA DE PAZ
    SOLITARIA & DE PIE

    _

  • Maximiliano Saavedra // 11 Junio 2008 a 19:49

    Muy buenos sus mates, camarada, a esta hora salvan almas y cotizan más que la soja.
    Gracias por estar ahí. Abrazos.

  • Pluma estilográfica // 14 Junio 2008 a 06:54

    Me ha tenido en vilo hasta el final.

    Un placer conocer este blog.

    Saludos!!!

Dejar un comentario