Archivo

Archivo para Septiembre 2008

Paradoja

30 Septiembre 2008 Maximiliano Saavedra 1 Comentario

Diario El Mundo

El recorte de la imagen -salvo las letras rojas- pertenece a la edición digital del diario El Mundo. Supongo que debido a la dinámica de las noticias fue que estos dos mundos opuestos coincidieron -al menos por unos minutos- en la portada del día de hoy.

Por un lado, George Bush y su pedido desesperado de 700.000 millones para rescatar a los bancos de la crisis financiera. Contrastando con lo anterior, un gigantesco cayuco proveniente de Senegal llega a las costas españolas; en él, 230 inmigrantes escapando del hambre.

Gracias a la colaboración de jacm, que advirtió esta esclarecedora imagen

TEXTOS RELACIONADOS: Crisis finaciera, la ùltima gran mentira de Bush

Crisis financiera, la última gran mentira de Bush

Míster Danger

Míster Danger

Por estas horas el mundo atraviesa una crisis financiera histórica. Mientras el temor aumenta, las bolsas se desmoronan y los bancos quiebran. Como un virus informático, la incertidumbre y la desconfianza recorren las redes de información hasta instalarse en nuestros hogares. Todos necesitamos una respuestas pero solo parece haber interrogantes y especulaciones de todo tipo: si el gigante cae nos arrastra junto a él, si no se aprueba el plan de salvataje nos esperan años oscuros, la recesión está cerca, la pobreza, el desempleo, etc.

Ante esta bola de nieve, los gobiernos neoliberales respondieron con celeridad y siguiendo el lineamiento norteamericano, es decir, olvidarse del libre mercado e imitar solapadamente el socialismo de los tan criticados gobiernos “populistas” del subdesarrollo. Es entonces cuando los presidentes de los respectivos bancos centrales y los ministros de economía entran en acción, inyectan siderales sumas de dinero en los mercados, proyectan medidas conjuntas entre países y continentes. Por su parte, los grandes bancos se ayudan entre si y absorben a los pequeños para “rescatarlos”. Todo es una gran demostración de solidaridad y afecto. Que bueno.

Pero, más allá de las medidas, los interrogantes persisten: ¿se viene una crisis similar a la del treinta?, ¿nos afectará a todos?, ¿puedo gastar o tengo que ahorrar?. Intenté responderme estas preguntas indagando bastante en las noticias de los diarios y la verdad es que terminé con una ensalada de números entre las manos. Sin embargo, ¿ante la histeria que estamos viviendo, son estas las preguntas que debemos hacernos?.

Para entender la crisis, yo comenzaría por tener en claro que todos los caminos conducen a Bush y que no hay mal que por Bush no venga.

A mi modo de ver, la gran crisis, la verdadera y que todavía no hemos advertido, comenzó hace varios años, cuando Estados Unidos y sus Aliados bombardeaban e invadían Afganistán y más tarde Irak, en ambos casos con argumentos falaces . Por aquel entonces,  mientras el imperio libraba su venganza asesina, el mundo observaba sin la preocupación que ahora expresa por los números de la economía. ¿Por qué no cayeron las bolsas en ese momento?, ¿será que un dígito del índice bursátil vale más que una vida humana?.

Hace apenas cinco días, en su discurso en la ONU, Michelle Bachelet dijo algo que, aunque pasó inadvertido por los medios de comunicación, nos ayudaría a comprender que en realidad la crisis debería preocuparnos es otra: “Qué paradoja lo que vemos en estos días, con los planes de rescate de la banca internacional bien pudieron haberse solucionado el flagelo del hambre en el planeta”.

Si, una gran paradoja, tan grande como un mundo que necesita confianza y, sin embargo, espera ser rescatado por un mentiroso.

TEXTOS RELACIONADOS: PARADOJA

Requisitos para ingresar a España como turista

Cristóbal Colón

Cristóbal Colón

Cuando llega el momento de pensar en las merecidas vacaciones, uno trata de obviar que la hermosa playa, soñada en interminables horas y tardes de oficina, nos estará esperando con medio millón de excitados turistas. Todos, al igual que nosotros, empeñados en hacer las mismas cosas y visitar los mismos lugares, todos, al igual que nosotros, dispuestos a dejar la vida por un metro cuadrado de arena donde clavar el mástil de la sombrilla.

Como una sana costumbre, nos mentimos imaginando que esta vez no habrá largas filas de personas adonde quiera que vayamos, así sea para comprar un pancho, mirar una pulserita de colores en la feria o sacarnos una foto con los lobos marinos. Pero, aunque evitemos pensarlo, así serán nuestros días. Al principio seremos niños ansiosos queriendo disfrutarlo todo, luego sufriremos la abstinencia de smog y el horror de los noticieros. Finalmente, cuando sea la hora del regreso, y desde la ventanilla del micro se vea el sol cayendo detrás del mar, y alguien a lo lejos parezca levantar la mano como saludándonos, nos sentiremos tristes e idiotas, maldeciremos regresar al ruido de los colectivos y a las interminables horas de oficina.

Sin embargo, antes de que todo esto ocurra, antes de hacer las valijas y escapar hacia el mar o la montaña, primero debemos resolver algunos detalles, cuestiones que al comienzo parecen pequeñas pero pueden terminar complicándote la existencia: ¿quién regará las plantas en nuestra ausencia?, ¿quién se encargará de cuidar la casa y darle de comer al perro?.

Estas preguntas, repetidas cada año, se multiplican proporcionalmente si el destino elegido trasciende las fronteras de nuestro país. Ese fue mi caso cuando decidí viajar desde la Argentina hacia España.

De ante mano sabía que no sería fácil, que el camino estaría lleno de obstáculos e incertidumbre. Sabía, porque lo había visto en televisión y leído en diarios, que había elegido una época complicada, que a los gobiernos Europeos se les había dado por restringir aun más el paso hacia sus territorios y que en Barajas rechazaban preferentemente a los latinos, aún cuando estos cumplieran con todos los requisitos. No obstante esto, luego de varios meses de ahorros y privaciones, no podía echarme atrás, por varias razones necesitaba hacer ese viaje, una de ellas, la más importante, el reencuentro con la familia.

Fue en ese lapso, previo al viaje, cuando descubrí los mencionados “requisitos para ingresar a España como turista”: fotocopias y originales de pasaporte, Dni, recibos de sueldo, certificado laboral, reservas de hotel por el tiempo que dure la estadía y 57 euros por cada día, seguro médico de asistencia al viajero, pasaje de ida y vuelta y, en el caso de ser hospedado en casa de familiares o amigos, una carta de invitación con datos y documentos tan risueños como imposibles: metros cuadrados de la vivienda en la que uno estará hospedado, contrato de alquiler y certificado del registro de la propiedad, certificado municipal, certificado del presidente de la comunidad de propietarios, fotos o soporte audiovisual que comprueben el vínculo que une al invitado con el invitador, etc, etc, etc. Es decir: ¿estás seguro de querer venir a mi país?, antes debes saber que haremos todo lo posible para quitarte las ganas.

TEXTOS RELACIONADOS:

Categorías:Diario de Viaje

Madrid (vacaciones)

14 Septiembre 2008 Maximiliano Saavedra 3 comentarios
Llegando

Llegando

El 26 de Julio de 1936, en su columna periodística del diario “El Mundo“, el escritor argentino Roberto Arlt publicaba una de sus últimas “Aguafuertes Madrileñas“. Habia pasado ya seis meses de estadía en esa ciudad y ahora debia continuar su travesía periodística en Barcelona. En su artículo se despedía de Madrid no sin antes advertir:

“Viajero inexperto no acudas a Madrid. Madrid es la tentación.
Terminarás enamorándote de Madrid como si fueras un niño. Enamorándote de Madrid como se quiere, furiosamente, a la primera amante. Que yo sé que, por vivir en Madrid, muchos hombres robaron y otros estafaron. No vayas a Madrid, que cuando tengas que marcharte, los ojos se te llenarán de lágrimas…”

Qué más se puede decir?, imposible. Aquí algunas imágenes que hablarán mejor que yo sobre Madrid. Las fotos y el video corresponden a días de Agosto de 2008. Espero que les guste y que algún día tengan la posibilidad hacer este viaje.

Fotos de Madrid. Vídeo

Categorías:Diario de Viaje