Buscando el alma de San Telmo

Son las diez de la mañana de un sábado nublado y frío. Me encuentro en la Plaza Dorrego, corazón de San Telmo y punto de partida a partir del cual se inicia mi búsqueda. Hace varios años que no visito este lugar y es inevitable que me sienta como uno más de los tantos turistas que por aquí pasean. Me pregunto si podré escuchar las historias que San Telmo tiene para contarme. Para empezar, sigo el buen consejo de un habitante de la zona: “no busques, que las calles te lleven por donde quieran”.

Sin dudas, este barrio tiene una magia muy particular. Apenas unos minutos y ya comienza a contagiarte su melancolía y soledad. Aquí, parece que el tiempo se resistiera a pasar, como añorando el olor a bosta de los caballos, el sonido de las carretas y el paso del tranvía sobre los rieles. Sin embargo aquello sigue vivo, persiste en sus huellas y en el recuerdo de los más viejos que aseguran haber visto en las mesas del Café Dorrego, entre otros, a Troilo y Goyeneche discutiendo acaloradamente sobre el porvenir del tango.

Bar Plaza Dorrego

Mordido por la curiosidad, el viejo Café Dorrego se convierte en mi primer lugar de incursión. Ubicado estratégicamente entre las calles Humberto Primo y Defensa, desde sus ventanas, este bar ofrece una panorámica inmejorable sobre el ir y venir de los personajes que durante todo el día circulan en los alrededores de la plaza. Por momentos, el movimiento de turistas se torna incesante. Muchos bajan de los micros acompañados por sus guías de excursión mientras que otros, los más jóvenes, se aventuran a caminar con sus pesadas mochilas al hombro, sus cámaras de última generación al cuello y un mapa en la mano.

Salvo un aparato de aire acondicionado intencionalmente escondido en lo más alto, el resto del bar podría decirse que carece de mayores arreglos. Tanto las mesas y las sillas así como también la extensa barra y los muchos estantes colgados en las paredes, conservan el color oscuro de la madera gastada por el paso del tiempo. Aquí, afortunadamente, todavía no ha llegado el lifting de la modernidad que en los últimos años ha comenzado a transformar, desde sus límites hacia adentro, el verdadero rostro del barrio. Sin embargo, como el Café Dorrego, también existen otros lugares que todavía permanecen inalterables, escondidos entre callejuelas o detrás de misteriosas puertas que se abren al pasado. Uno de ellos es el Mercado de San Telmo, hacia allí me dirijo.

Mercado de San Telmo

Los inicios de este lugar se remontan a 1897 cuando fue inaugurado como un mercado comunitario de alimentos. Luego, con el correr de los años se fueron sumando locales de antigüedades. Hoy, después de 112 años de vida, se ha convertido en un lugar característico de Buenos Aires y fundamental para los vecinos del barrio. Aquí se puede apreciar como convergen amistosamente el ama de casa, el coleccionista y el turista, uno busca el mejor precio de la verdura y la carne, el otro recorre maravillado y el tercero saca cientos de fotos sin comprender del todo de que se trata.

Entrar al Viejo Mercado es como visitar la primera casa donde crecimos y descubrir que aquello que creíamos perdido sigue allí, ahora detrás de una vidriera, sobre una mesa de exhibición o colgado en una pared. Aquí parecen atesorarse los recuerdos y símbolos que marcaron a varias generaciones de argentinos. En esencia, puede decirse que este sitio cumple la función de salvaguardar todo aquello que forma nuestra memoria colectiva. Como un inmenso álbum familiar, solo basta con dar vuelta una página para descubrirse en alguna vieja fotografía.

Salgo a la calle mientras comienzo a despedirme de San Telmo. Como aquellos años en los que pasábamos el tiempo jugando en las calles hasta que oscureciera, las horas se han ido sin haber tenido noción de ello. Ya es de noche y el brillo de las luces en los húmedos adoquines me demuestran que ha llovido. Aunque no se vean, los tangueros siguen cantando en las esquinas, las parejas bailan en las veredas y un bandoneón suena en el Café Dorrego. Puedo escucharlos.

San Telmo de noche

4 thoughts on “Buscando el alma de San Telmo

  1. es verdad la descripción de mi querido san telmo,aún estoy muy lejos de sus aromas y sus paisajes pero estás tu, para ser el alma de esa querida ciudad…. gracias por estar…….tan cerca y yo tan lejos……

  2. Eduardo, muchas gracias, me gustaría mucho ver mi articulo publicado en tu Web.
    Pronto voy a estar subiendo a Flickr las fotos que tomé en San Telmo, si te interesa alguna también podés usarlas. Te voy a estar avisando por mail. Abrazo y muchas gracias.

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