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Segunda parte de la entrevista a Rubén Saboulard

Ruben Saboulard

Ruben Saboulard | Foto: Juan Pablo Prada Rincon

Palabras como cuerpos

Recuperar de nuevo los nombres de las cosas, llamarle pan al pan, vino llamar al vino, sobaco al sobaco, miserable al destino,  y al que mata llamarle de una vez asesino…  Joaquin Sabina

Rubén Saboulard es una persona que no vuelve sobre sus palabras, al contrario, parece redoblar la apuesta en cada contestación. A veces, incluso, su retorica pareciera estar intencionalmente direccionada a la provocación y a los excesos, a la visión única, a la postura inquebrantable. Él se mueve en ese escenario, en donde las cosas son negras o blancas y no hay lugar para tibios o grises. Así es Saboulard, un hombre que desde hace muchos años parece estar esperando el momento de la batalla. Usted podrá compartir o no sus dichos, pero lo que seguramente no podrá será permanecer indiferente.

A continuación, la segunda y última parte de la entrevista.

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- Rubén, me gustaría saber un poco acerca de su recorrido político, tengo entendido que usted ha militado con Castells

- En el año 72 yo militaba en un grupo trotskista. Estaba el PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores) del cual surgieron dos corrientes: por un lado el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) que se fueron a la guerrilla con Santucho, y por otro lado la otra corriente que fue la que fundó el MAS, el MST y el PTS. 6Y en el año 72 cuando estábamos todos juntos todavía, él y yo militábamos juntos en el PRT y sacábamos un diario que se llamaba La Verdad. Lo conocía de ahí pero dejamos de vernos muchísimos años. Yo tengo cierta amistad con Castells pero políticamente es muy difícil, es un oportunista, no tiene códigos ni principios. Él dilapidó todo un laburo enorme por no tener una línea política clara. Acá es muy difícil atravesar el desierto, muy difícil, pero nosotros no buscamos atajos. Nuestra organización tiene que vivir toda una maduración política.

- ¿Y cómo siguió su trayectoria desde los 70 al 2001?

- Cuando el PRT armó su partido legal, el Partido Socialista de los Trabajadores, fui miembro ejecutivo del partido y secretario de organización de la juventud. Cuando vino el golpe de estado me quedé acá hasta el 78, después me fui a Colombia y estuve tres años entre idas y vueltas. Y en el interín fue la Revolución de Nicaragua y participé de la Brigada Simón Bolívar, que fue una brigada que armamos con otros 100 compañeros, la mitad eran colombianos y la otra mitad Latinoamericanos. Después, en el 83 me volví y caí en cana por una causa que había quedado abierta. Después de eso no milité orgánicamente y me desvinculé de los troskos, sin embargo seguía manteniendo una relación cercana con organizaciones de izquierda dura.

- Por lo que me cuenta, usted siempre ha mantenido un estilo combativo

- Yo vengo de una concepción de política no legal, no parlamentaria, no formal, creo que todo lo legal no sirve para nada porque siempre implica la trampa de la cooptación. Pero el tema no pasa por saber quien lee mejor el manifiesto comunista sino por encontrar la manera de acercarse a la gente, de poder transformar lo que es una bandera política en algo concreto y, en ese sentido, antes de que viniera la caída de De La Rúa y el fenómeno de las asambleas, encontramos una movida que todo el resto de la izquierda desperdició y que es una de las claves de por qué nosotros duramos tanto, que fue el tema de los clubes del trueque. En el7 año 99 cuando la miseria era enorme, empezaron a aparecer clubes del trueque por todos lados y nosotros nos metimos porque nos parecía maravilloso pero no por el trueque en sí mismo que era sólo trocar miseria, sino por el hecho de que reunía un montón de gente que creía que había fracasado individualmente. O sea, la desocupación tal como se planteó en la época del menemismo –salvo algunas empresas que despidieron masivamente como Somisa- el resto eran fenómenos individuales: “vos te tenés que ir porque tenés más de cuarenta años”, “vos no rendís tecnológicamente, no te adecuás a las nuevas tecnologías”, es decir “te eché a vos y no a él”. Entonces vos vas a tu casa y empezás a sufrir la desocupación como un fenómeno individual porque no hay una CGT de desocupados, en ese tiempo no había. Y ahí nosotros hicimos pie montando lo que se llamo la Red Solidaria –que también estaba Juan Carr- y fue la red de los clubes del trueque de la izquierda. Nosotros organizábamos todas las semanas en la zona sur de capital a unas diez mil personas, acá mismo en esta esquina teníamos mil personas que se juntaban todas las semanas. ¿Y qué nos permitió los clubes del trueque? Conocer, conocer, conocer los barrios, la gente, las casas ocupadas, los vendedores ambulantes, los ladronzuelos que cambiaban la rueda de una bici por porciones de pizza…

- Leyendo una declaración suya, me pareció llamativo que usted dijera que no comparte como idea los actos de homenaje a los desaparecidos.

- Claro, honrar la memoria de los desaparecidos como lo hace el gobierno y Hebe de Bonafini poniendo una flor en la ESMA es una falta de respeto, una vergüenza. Yo tengo varios compañeros que murieron cerca de mí y prefiero seguir la lucha de ellos, intentando terminar lo que ellos quisieron hacer, lo demás es para la galería, para que te aplaudan los giles. Sí, yo también quiero que se haga justicia pero meter en cana a un viejo de ochenta años no va a cambiar mucho la cosa. Nosotros no creemos en salir8 a la calle como una procesión ritual, cuando nosotros marchamos lo hacemos para pelear porque estamos recalientes, sino no iríamos. Por ejemplo en enero de este año -después de un mes de haber tomado una casa en Suipacha y Tucumán en un inquilinato horrible, de setenta familias – llegó la orden de desalojo en plena feria judicial, ¿y cómo los ayudamos?, cortamos la avenida Corrientes y Suipacha desde las once de la mañana hasta las dos y media de la tarde prendiendo gomas con 400 compañeros, y es hasta el día de hoy que esas personas siguen en la casa sin tener que pagar los 1000 pesos que les hacían pagar.

- ¿Y usted qué le diría a esas personas que van en el colectivo, el coche, el taxi y se preguntan por qué cortan la calle, por qué no reclaman de otra manera?

- En primer lugar, lo que te voy a decir es que hoy, como están las cosas, el corte de calle no es algo exclusivo de los grupos piqueteros. Si a los pibes del secundario se les cae el techo encima cortan la calle, y es sólo un ejemplo entre tantos otros. Este sistema se ha convertido en un derecho que lo tienen todos. El problema es que no te dan bola si no tenés visualización, la forma de visualizarte es a través de un escándalo público, cortando la calle. Pero no es lo mismo el corte de calle de hoy al que se hacía tres o cuatro años atrás. En ese momento el corte era una cosa del piquetero hincha bolas y de Quebracho rompiéndole el vidrio a un auto. Bueno, eso ya no es más así, hoy en día me da la impresión de que esa gente que esta arriba de un colectivo sabe que no lo hacemos para joderlos, porque esa misma gente alguna vez también ha participado de forma directa o indirecta en cortes, él o su familia. Por lo tanto no digo que la mayoría, pero arriba de ese colectivo del que vos me hablás hay gente que nos comprende, y al resto de ese colectivo le diría que no tenemos muchas opciones y que, además, respetamos la legitimidad del corte, es decir, yo no puedo ir a cortar la 9 de Julio con veinte personas diciendo “Fuera Yanquis de Afganistán”, porque sería un disparate. Además, también me parece que el cuestionamiento al piquete comienza a ser una cuestión cada vez más anacrónica. Ese argumento era bueno en el 2003, 2004 y 2005 cuando la situación económica de al menos un sector de la población mejoró, pero hoy en día no es así.

- ¿Cómo cree que se vaya a dar la relación entre los grupos piqueteros y la nueva Policía Metropolitana de Macri?

- Hay una determinación de las organizaciones- al menos de las que son amigas nuestras- de no ceder el control de la calle. O sea, nosotros cuando vamos a la calle acordamos con la policía. Pero el código contravencional no dice que tengamos que pedir permiso, lo que si dice es que tenemos que avisar para que se tomen las medidas precautorias del caso, y nosotros siempre avisamos 24 horas antes mediante una nota. El gobierno no va a poder impedirnos nuestro derecho a la protesta porque es un derecho constitucional.

- He leído que debido a los cortes usted ha tenido varios problemas legales

- Si, varias causas. Recientemente me absolvieron de una en la que me inculparon falsamente cuando se quemaron colchones enfrente del gobierno de Macri. Ahora me quedan abiertas dos causas más, una con Oyarbide por falsificación de documento público –que entre paréntesis nunca fui notificado- y otra por antisemitismo.

- ¿La de antisemitismo fue a raíz de una marcha?

- Si, si, una marcha a la embajada de Israel que tuvo que ver con el tema de la Franja9 de Gaza. Lo que pasó fue que llevábamos dos banderas muy lindas, muy lindas, una con el símbolo del Hezbolá (que es un puño y un fusil pintado en verde) que decía “Todos somos Hezbolá” y la otra (que es la que más les dolió) decía “Fuera Israel de Gaza” pero que detrás de la S tenía una esvástica. Y ellos consideraron que eso era un acto de antisemitismo.

- ¿Y usted se considera antisemita?

- A ver… yo tengo amigos Chiitas, pero no comparto religiosidad, no tengo nada que ver. También estuve en algunas reuniones en la Embajada de Irán, pero tampoco soy proiraní aunque obviamente estoy a muerte con el pueblo de Irán y con Ahmadinejad contra Estados Unidos. Pero yo no soy musulmán. Sin embargo me parece… no, no me parece, estoy seguro que Bin Laden es uno de los nuestros. ¿Está claro?, para mi los 11 de Septiembre son días de alegría pero no por ser el día del maestro sino porque me parece que la caída de las torres fue un acto de guerra, un legitimo acto de guerra de los pueblos del mundo contra Estados Unidos, mucho más legitimo que Hiroshima y Nagasaki o que todas las barbaridades que han hecho en todos lados, pero nadie se rasga las vestiduras.

- ¿Cree que esas personas en las torres tuvieron alguna culpa?

- Yo creo que en Estados Unidos no hay inocentes porque como en Roma, vivís en el imperio y el imperio vive de nosotros. Es que mi concepción de la política es esto, yo creo que la política es guerra. Yo creo que Foucault, sin ser un Marxista sino más anarquista que otra cosa, contribuyó muchísimo en la elaboración de la teoría de la política como guerra. La política no es un espacio donde se discute ideológicamente, la política es guerra entre clases, guerra entre razas, y por supuesto se define peleando, todo lo que estamos haciendo antes o después son simplemente los preparativos para eso. Como lo dice Foucault, las leyes son la inscripción jurídica del resultado de la batalla. Esas leyes las tenemos que cumplir todos los que hemos perdido. Entonces yo creo que la sociedad está dividida por una gran guerra contra el capitalismo, contra el capital financiero dominante que no es el mismo capitalismo de Henry Ford, es el capital usurario, y dentro de eso el sionismo es una parte insoslayable –y esto no es antisemitismo, esto es la verdad- el capital sionista judaico es una parte esencial de la dominación imperialista. Sino fíjate el jefe de gabinete de Barack Obama, se llama Rahm Israel Emanuel, peleó en el ejército Israelí y es oficial del Mossad. Es más, su ministro de economía es un sionista vinculado al Banco Citi. La política exterior de Estados unidos está en manos de Hillary Clinton que sin ser judía siempre fue la correa de transmisión del lobby sionista AIPAC (Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel). 10Por ejemplo, James Petras dice que no es que Estados Unidos utiliza a Israel como su colonia en Medio Oriente para contener a los árabes sino al revés, Israel domina la política estadounidense. Un senador yanqui, para recibir aportes y salir en la prensa, tiene que cerrar acuerdos con el AIPAC. A ver… sin ir más lejos la Argentina. Dentro de diez días nuestra presidenta va a Estados Unidos, ¿pero a quién va ver?, al Consejo Judío Mundial, ¿por qué va a ver a un consejo que representa sólo a 20 millones de personas?, ¿Por qué no va a ver al Consejo musulmán que son 800 millones o a los católicos que son 1000 millones?, ¿y a quién lleva en la comitiva? a los familiares de la AMIA, para pedir que echen a Irán de Naciones Unidas. Te hago otra pregunta, ¿quiénes son los empresarios que más se enriquecieron bajo el gobierno de Kirchner además de su grupito selecto de amigos como Lázaro Báez o Cristóbal López?, Eskenazi, que se quedó con una petrolera sin poner una moneda, ¿Quién lavó la plata de Santa Cruz?, Eskenazi, ¿Quién es el mayor productor de soja de la Argentina?, Grobocopatel, no es “García”, no es “Pérez”, es Grobocopatel, ¿Quiénes son los que hicieron los grandes negocios inmobiliarios de este país, incluido el Intercontinental?, Soros, Milstein, Elsztain, ¿son casualidades?, no, no son casualidades. Esto no es antisemitismo y gente muy importante opina igual, el mismo Chomsky, que también es judío. El capitalismo globalizado –para funcionar- previamente tuvo que haber facilitado las cosas en un único pueblo o religión globalizada del mundo, adonde vos vayas a poner una bandera hay un sionista, desde Hong Kong a Singapur. En cambio si vos sos colombiano y querés poner un negocio en Singapur decime donde carajo vas a buscar un colombiano en Singapur, hasta que vos puedas realizar los lazos pasaron tres años y el negocio se te fue a la mierda. Pero si sos parte de la patria sionista seguro que en Singapur tenés tu sinagoga y tu rabino.

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