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Archivo para la Categoría "Diario de Viaje"

La crónica de una canción

pobreza

VOLVER A EMPEZAR

El drama de la libertad

Juan Carlos pasó los últimos tres años de su vida encerrado en la Cárcel de Olmos. Con su condena cumplida, ahora busca una segunda oportunidad. ¿Alguien se la brindará?.

En la Argentina, las estadísticas arrojan un resultado inquietante: sólo un pequeño puñado de ex presidiarios no vuelve a incurrir en delitos. Los especialistas en la materia le atribuyen varias razones a este fenómeno. Por un lado, el entorno que se desenvuelven estas personas, por otro lado la falta de oportunidades laborales y un Estado carente de políticas de inserción. Su caso parece estar signado por la segunda de estas reglas. Leer más…

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Gracias

Con un año de vida, este blog me ha dado muchas sorpresas. Jamás imaginé que desencadenaría tantos efectos en mi vida. Me ha ayudado, por ejemplo, a tomar la decisión de comenzar este año la carrera de periodismo, tantas veces postergada.

Quisiera que sepan lo inmensamente agradecido que estoy con cada uno de los amigos que visitan, visitaron y visitarán este espacio. Ojalá el futuro nos siga reuniendo. Todos me han ocasionado un tipo de motivación distinta, a veces ganas de rebelarme, a veces una profunda emoción. Gracias por el apoyo, la compañía y las críticas.

Siempre me reprocharé y me sentiré en deuda con los mensajes que no replico. No es porque no los lea o me resulten indiferentes, todo lo contrario, cada opinión me exige una mayor autocrítica con lo que escribo. No obstante, algunos textos –sino todos- dejan de estar a mi alcance cuando ustedes lo leen.

Alguien, alguna vez dijo que cuando se escribe se cree que ese texto cambiará el mundo. Yo todavía lo creo, y mientras tenga esa ilusión, seguirá este blog y mi compromiso con ustedes.

Abrazos

Maximiliano

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Las Voces que saludan

Pablo Rodríguez es un cantautor santafesino del cual tengo el orgullo de ser amigo y camarada.

Ya en “Las voces que saludan”, una de sus primeras canciones, se denota el carácter social de sus letras. Como tantos, Pablo es un artista desconocido. Este video (del cual él desconoce la existencia) es para que ustedes también lo descubran.

Para comunicarse con él: pablogr22@hotmail.com

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Tan joven y tan viejo

tiempo

Un año menos

Por haber nacido un 29 de febrero, voy a tener que responder la misma pregunta el resto de mi vida, que día festejo mi cumpleaños cuando no es un año bisiesto. Y no es que me queje ya que la pregunta demuestra cierto grado de interés por parte de quien la formula. Sin embargo, no deja de sorprenderme que esta pregunta también la realicen quienes me conocen hace años, como si se les borrara de la mente mi respuesta, aún cuando la haya repetido diez veces en los últimos diez años.

A veces me imagino con 80 años, en una casa sombría y con olor a naftalina, respondiéndole a mi bisnieto la misma pregunta antes hecha por su padre y su abuelo: “¿Pero vos que día lo festejas, abuelito, el veintiocho de febrero o el primero de marzo?”. Lejos de molestarme, me seguirá dando mucha gracia.

Más allá de esto, en realidad, el único problema con cumplir años es ir sumando, sumando y sumando, como si se tratara de una inversión con un éxito asegurado. En mi caso, la suma siempre me ha causado rechazo. Ahora que lo pienso, tal vez por eso odiaba tanto las matemáticas en la secundaria. Leer más…

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Nueva Comunidad de Escritores Y Poetas

comunidad-de-escritores-y-poetas

Entre Locos

En el día de ayer se ha inaugurado http://entrelocos.wordpress.com/ un blog que pretende llegar a ser una gran comunidad de nuevos escritores y poetas. Desde Tardes Grises invitamos a todos los interesados a publicar sus textos.

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A los amigos de Tardes Grises

Muchas gracias por acompañarme con la lectura, las críticas y el afecto. Sus palabras siempre me han ayudado a mejorar en muchos aspectos.

El próximo año seguiremos el camino, abandonado momentáneamente por mi falta de concentración. Les deseo que pasen unas hermosas fiestas y no dejen de aprovechar la ocasión para festejar junto a sus seres queridos.

Un gran abrazo

Maximiliano

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Es hora de embriagarse (con poesía)

Tapa de la revista

Tapa de la revista

Ha llegado a mi correo una gran noticia, esperada con ansiedad desde hace varios meses: la revista “Es hora de embriagarse (con poesía)”, ha finalizado la edición de su último número en el cual he tenido la oportunidad de participar.

Por ahora estará disponible de manera electrónica pero en un tiempo más también en su formato de papel en la querida Madrid.

Agradezco a José Naveiras García, creador de la revista, por la generosidad de su invitación y por la admirable tarea que realiza en beneficio de quienes recién comenzamos en el intento de crear poesía.

En la revista descubrirán un gran batallón de nuevos poetas y sus obras, cada una de ellas acompañada de excelentes ilustraciones.

A los amigos de Tardes Grises les dejo la dirección del blog desde el cual podrán bajar la revista y seguir los pasos de este proyecto.

Es hora de embriagarse (con poesía)

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Mar del Plata

Mar del Plata

Mar del Plata

Cada cierto tiempo necesito ver el mar, pero no cualquiera sino el más gris, el de una ciudad llamada Mar del Plata. Entre el rumor de las olas y los enormes pliegues de espuma suelo encontrar las respuestas que necesito.

A él le debo los mejores recuerdos de mi vida y el regalo más hermoso, Vero. Este último fin de semana nos hemos vuelto a cruzar, apenas unas  horas, las necesarias para compartir unos cigarrillos y mirar hacia atrás.

Alguien dice que Mar del Plata es una ciudad de tránsito en la que no  se puede permanecer demasiado tiempo, uno la visita sólo por un motivo, cerrar ciclos.  Y pienso que es así.

Miro hacia arriba mientras cae la llovizna. En pocas horas la ciudad volverá a quedar casi vacía. Quienes han venido a cerrar sus ciclos regresarán a casa con el alma menos agobiada, otros, lo intentaremos la próxima vez.

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Requisitos para ingresar a España como turista

Cristóbal Colón

Cristóbal Colón

Cuando llega el momento de pensar en las merecidas vacaciones, uno trata de obviar que la hermosa playa, soñada en interminables horas y tardes de oficina, nos estará esperando con medio millón de excitados turistas. Todos, al igual que nosotros, empeñados en hacer las mismas cosas y visitar los mismos lugares, todos, al igual que nosotros, dispuestos a dejar la vida por un metro cuadrado de arena donde clavar el mástil de la sombrilla.

Como una sana costumbre, nos mentimos imaginando que esta vez no habrá largas filas de personas adonde quiera que vayamos, así sea para comprar un pancho, mirar una pulserita de colores en la feria o sacarnos una foto con los lobos marinos. Pero, aunque evitemos pensarlo, así serán nuestros días. Al principio seremos niños ansiosos queriendo disfrutarlo todo, luego sufriremos la abstinencia de smog y el horror de los noticieros. Finalmente, cuando sea la hora del regreso, y desde la ventanilla del micro se vea el sol cayendo detrás del mar, y alguien a lo lejos parezca levantar la mano como saludándonos, nos sentiremos tristes e idiotas, maldeciremos regresar al ruido de los colectivos y a las interminables horas de oficina.

Sin embargo, antes de que todo esto ocurra, antes de hacer las valijas y escapar hacia el mar o la montaña, primero debemos resolver algunos detalles, cuestiones que al comienzo parecen pequeñas pero pueden terminar complicándote la existencia: ¿quién regará las plantas en nuestra ausencia?, ¿quién se encargará de cuidar la casa y darle de comer al perro?.

Estas preguntas, repetidas cada año, se multiplican proporcionalmente si el destino elegido trasciende las fronteras de nuestro país. Ese fue mi caso cuando decidí viajar desde la Argentina hacia España.

De ante mano sabía que no sería fácil, que el camino estaría lleno de obstáculos e incertidumbre. Sabía, porque lo había visto en televisión y leído en diarios, que había elegido una época complicada, que a los gobiernos Europeos se les había dado por restringir aun más el paso hacia sus territorios y que en Barajas rechazaban preferentemente a los latinos, aún cuando estos cumplieran con todos los requisitos. No obstante esto, luego de varios meses de ahorros y privaciones, no podía echarme atrás, por varias razones necesitaba hacer ese viaje, una de ellas, la más importante, el reencuentro con la familia.

Fue en ese lapso, previo al viaje, cuando descubrí los mencionados “requisitos para ingresar a España como turista”: fotocopias y originales de pasaporte, Dni, recibos de sueldo, certificado laboral, reservas de hotel por el tiempo que dure la estadía y 57 euros por cada día, seguro médico de asistencia al viajero, pasaje de ida y vuelta y, en el caso de ser hospedado en casa de familiares o amigos, una carta de invitación con datos y documentos tan risueños como imposibles: metros cuadrados de la vivienda en la que uno estará hospedado, contrato de alquiler y certificado del registro de la propiedad, certificado municipal, certificado del presidente de la comunidad de propietarios, fotos o soporte audiovisual que comprueben el vínculo que une al invitado con el invitador, etc, etc, etc. Es decir: ¿estás seguro de querer venir a mi país?, antes debes saber que haremos todo lo posible para quitarte las ganas.

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Madrid (vacaciones)

14 Septiembre 2008 Maximiliano Saavedra 3 comentarios
Llegando

Llegando

El 26 de Julio de 1936, en su columna periodística del diario “El Mundo“, el escritor argentino Roberto Arlt publicaba una de sus últimas “Aguafuertes Madrileñas“. Habia pasado ya seis meses de estadía en esa ciudad y ahora debia continuar su travesía periodística en Barcelona. En su artículo se despedía de Madrid no sin antes advertir:

“Viajero inexperto no acudas a Madrid. Madrid es la tentación.
Terminarás enamorándote de Madrid como si fueras un niño. Enamorándote de Madrid como se quiere, furiosamente, a la primera amante. Que yo sé que, por vivir en Madrid, muchos hombres robaron y otros estafaron. No vayas a Madrid, que cuando tengas que marcharte, los ojos se te llenarán de lágrimas…”

Qué más se puede decir?, imposible. Aquí algunas imágenes que hablarán mejor que yo sobre Madrid. Las fotos y el video corresponden a días de Agosto de 2008. Espero que les guste y que algún día tengan la posibilidad hacer este viaje.

Fotos de Madrid. Vídeo

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Pongamos que hablo de Madrid

Pongamos que hablo de Madrid

Pongamos que hablo de Madrid

Nunca me subí a un avión. Y todavía me cuesta creer que en unas horas más voy a cumplir un gran sueño. Por eso estos días y momentos previos están llenos de hermosos recuerdos y nostalgias.

Cuando uno mira hacia atrás se da cuenta de dos cosas. La primera es que los años pasan muy rápido y la segunda es que, aunque a veces no parezca, todo ha salido bastante bien. Pero esto no es casualidad, es, quizá, gracias a eso que Coelho muy bien describió en el Alquimista: “El universo conspira para alcanzar los deseos…”.

Esta felicidad quiero compartirla con dos personas. Pablo, camarada y hermano de la vida, por los bares, los cafés, la amistad y las Revoluciones en las que imaginábamos a Madrid como la ciudad donde cumplir los grandes sueños. Aunque no pueda venir, va a estar conmigo. Verónica, ¿qué puedo decir?, gracias por volver, por el amor que ahora hace realidad lo que te dije cuando bajaste del avión: “El próximo avión que tomes conmigo lo tendrás que hacer”. Gracias por empujarme cuando me quedo, por mostrarme el camino cuando parece que el mundo se viene abajo y gracias por aguantar cuando en las noches se me da por llenar la casa de humo.

Amigos, lectores, camaradas, nos volveremos a leer en un mes, prometo crónicas del viaje. Mientras tanto les dejo estos textos, viejos y mal redactados. Abrazos.

Quédate

Quédate,
deja esa maleta en paz,
saca a soledad de allí,
escucha a tristeza, no quiere huir,
mira como has arrugado a utopía,
pobre locura, que apretada está,
sal inspiración,
no llores pequeña alegría.

Quédate,
deja esa maleta en paz,
alma no cabe allí,
amistad quiere salir, camarada también,
no me dejes sin justicia,
no me quites la memoria.

Quédate,
deja esa maleta en paz,
no dobles a melancolía,
no manches la poesía,
no seas cruel,
deja al menos a esperanza y fe.

Quédate,
adonde irás,
jamás podré olvidarme de ti,
no te vayas, piénsalo mejor,
este es tu lugar, joven soñador.

El destino de las aves

En Buenos Aires, el mes de agosto suele ser bastante llevadero. El invierno va terminando y la debilidad del sol alcanza para entibiar los ánimos de quienes buscan en plazas frías algo de verde y cielo abierto. Todo marcha a una velocidad inapreciable, en un suspiro pueden ocurrir los sucesos más sorprendentes y al segundo siguiente volverse anónimos de la misma manera. Pero hay algo de lo que no quiero olvidarme, algo que me remonta varios años atrás, en un mes como éste.

Pasadas las 16 horas de aquel viernes, la llovizna comenzó a caer tímidamente y junto a ella, una niebla espesa. En unos pocos minutos la ciudad y el río se cubrieron con un manto blanco y helado. Aquel día, la tormenta no se desataría hasta entrada la noche, el cielo aún mantendría en los brazos su pesada carga de agua.

Mientras todo esto ocurría, nuestro amigo observaba el paisaje invernal desde el ventanal de su oficina. Guardaba en su memoria detalles que algún día recordaría con nostalgia. Parado allí, su imagen parecía recortada de una revista de veraneo en la que un muchacho observa perplejo el crepúsculo desde la cima de una montaña. Nos acercamos en silencio. Sus ojos negros y vivaces se mantenían posados en el horizonte como marcando un camino, una nueva ruta.

No tardó mucho en advertir nuestra presencia. Las palabras sobraban o tal vez por temor no las dijimos, su ausencia no sería un recuerdo más, no sería algo que el viento o el insostenible paso del tiempo se llevan.

A las 19 horas nuestro amigo fue el último en cruzar la puerta y salir del edificio. Solitario y anónimo, tal como había llegado un día, así quiso irse. Afuera, la ciudad lo esperaba para conducirlo hacia un nuevo camino.

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