CONFLICTO CON EL CAMPO
En lo estrictamente matemático y superficial, hoy se cumplen cien días desde que el gobierno argentino, en aquel 11 de Marzo, anunciara las nuevas retenciones a los granos de exportación y, como respuesta, obtuviera una protesta agraria de fuerza inédita y todavía de incalculables consecuencias políticas, económicas y sociales.
Sin embargo, en lo profundo ¿estas medidas fueron pensadas para que haya menos pobres?, ¿detrás de todo esto, hay un intento por desestabilizar al gobierno?, ¿cómo pudo el campo sostener su protesta sin sufrir el desgaste?, ¿por qué el gobierno pretendió ignorar la crisis hasta llegar al borde de su propio abismo?, ¿cómo sigue la película?.
Para comenzar a responderse estos interrogantes, uno tendría que tener muy en claro que lo que nos ha tocado atravesar en estos cien días tiene más correspondencia con el espíritu Argento y la inmadurez democrática, que con la sensatez y la inteligencia que demanda un conflicto de tal envergadura.
Desde el comienzo, se notó un desinterés de parte del gobierno a la hora de tratar el tema de las retenciones. A partir de allí, con el paro en marcha, la cosa perdió su cauce y fue pareciéndose cada vez más a una crisis de pareja. Los unos y los otros iniciaron una pulseada en la que cada uno demostró su fuerza de convocatoria, o sea, una pelea de egos.
El gobierno, desconcertado y algo temeroso del nuevo escenario en el que, por primera vez, alguien se le plantaba frente a frente, intentó simbolizar en los ruralistas a la “oligarquía”, al “piquete de la abundancia”, es decir, a los ricos y avaros que no quieren compartir sus ganancias. Su maniobra, arriesgada e innecesaria, por tratar de ubicarse en el papel de Robin Hood, fracasó. Como consecuencia, comenzaron a escucharse los primeros cacerolazos que, espontáneos o no, tuvieron consenso en el resto de una sociedad que no había encontrado en los bloques políticos opositores una fuerza delimitadora de poder, tan necesaria y saludable para la democracia.
No hay un intento por desestabilizar al gobierno, en todo caso, lo que si hay es un desconformismo en los métodos que la presidenta utiliza para gobernar, los mismos que en su momento, tal vez, fueron necesarios para sacar al país del colapso en el que estaba cuando asumió su esposo, Néstor Kirchner. Ahora, en cambio, con el cambio de timón hace seis meses, se esperaba un aire nuevo, menos confrontativo y más dialoguista, menos rígido y más abierto, una manera distinta de concebir la política, aceptando los matices, las críticas, etc. Tal vez aquí, en este punto sobre las formas, se encuentra a razón por la cual la protesta del campo no se desgastó y al contrario, se reavivó en cada acusación por parte de Cristina Fernández.
Este argumento de la “redistribución de las riquezas” que el gobierno dice buscar con las retenciones, ha sido poco creíble. Mucho más cuando se planea la construcción de un tren bala que nos costará, según cifras oficiales, 2.500.000.000 de euros mientras que en las calles siguen los cartoneros, los hospitales cayéndose a pedazos, los pibes muriéndose de hambre y el Banco Central batiendo récord, aumentando su reserva anticrisis a 50.000.000.000 de dólares. ¿Cómo pretender, entonces, que nos comamos ese verso de que la plata era para hospitales?, imposible.
Creo que la presidenta, para empezar a recuperar su credibilidad, debería dejar de convocar a la Plaza de Mayo “En defensa de la democracia”, cuando en realidad, con estas consignas, no hace otra cosa que fomentar una bronca que divide y genera violencia.
Por lo pronto, el pasado martes, la presidenta y su marido han tomado decisiones que a uno le hacen recuperar cierto grado de esperanza de cara al futuro. Él, en su rol de presidente del PJ y hombre más influyente de la política Argentina, brindó la primera conferencia de prensa abierta a preguntas de los periodistas en cinco años, inédito, pero cierto. Fue curioso notar, como televidente y votante de su pasado mandato, una satisfacción al escuchar de su boca las respuestas a preguntas que muchos necesitábamos (coincidiendo o disintiendo); en definitiva, la comunicación directa y no discursiva. Ella, por su lado, envió el tema de las retenciones en forma de proyecto de ley al Congreso Nacional, que será el encargado de convalidar o rechazar según el mandato de la mayoría.
Cien días, la película no termina, al contrario, ahora vuelve a empezar…
Hay textos que uno no quisiera tener que escribir. Textos que se esquivan y postergan. Esto suele suceder con el desamor, el desengaño o la decepción. Sin embargo, cuando el peso no se soporta y no se puede escapar de lo inevitable, el momento ha llegado, solo se puede hacer una cosa para quitarse el dolor, escribir:
Hoy, cuando la incertidumbre sopla en las velas de una Argentina a la deriva, debo remontarme algunos años atrás para tratar de comprender como fue que aquel autodenominado “Viento del Sur”, esperanzador y diferente, llamado Néstor Kirchner, ahora parece haberse convertido en un tornado que presagia desgracia y temor.
EL VIENTO: el 24 de Marzo del año 2004 fue un día extraordinariamente caluroso, emotivo e histórico. El por entonces presidente de la Nación, Néstor Kirchner, hablaría en un acto multitudinario al cumplirse 28 años del último golpe militar. Con un escenario montado a un lado de la ESMA (Escuela Superior de Mecánica de la Armada), anunciaría que allí, en ese lugar en el que se torturó, asesinó y se hizo desaparecer a miles de personas, ahora se convertiría en un Museo de la Memoria.
Por fin, después de muchos presidentes que, con diferentes excusas borraron de la agenda política el tema de los desaparecidos, ahora alguien se atrevía a meter el dedo en la llaga y saldar una de las deudas más tristes por parte de los gobiernos democráticos en los últimos años: recuperar la memoria y la justicia para nuestros desaparecidos.
Aquel día, nadie pudo evitar la emoción, los ojos enrojecidos, las lágrimas confundiéndose con gotas de sudor. En el aire se respiraba alegría y nuevas esperanzas. Los muertos de aquel recinto militar (muchos enterrados clandestinamente allí mismo), parecían estar presentes en el rostro de los jóvenes y de viejos militantes.
Sobre el escenario cantaron Víctor Heredia, León Gieco y Joan Manuel Serrat, tres grandes músicos que en los setenta sufrieron persecuciones, prohibiciones y exilios. Se leyeron poemas y se escuchó el valiente testimonio Juan Cabandié, hijo de desaparecidos, nacido en la ESMA en marzo del 78.
Horas antes, el presidente pasó por el Patio de Honor del Colegio Militar de la ESMA y, en un claro mensaje a las nuevas generaciones de las fuerzas armadas, ordenó al jefe del ejército, Raúl Bendini, quitar los cuadros de Videla y Bignone. Luego, ya en el escenario, comenzó su discurso con palabras que despertaron aplausos y pasión: “Vengo a pedir perdón de parte del Estado nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia tantas atrocidades”.
Sin dudas, aquel, fue un día en el que muchos comenzamos a creer de nuevo. Teníamos un verdadero presidente y creímos que otro país era posible.
EL TORNADO: el 14 de Junio del año 2008 fue, quizá, el día más oscuro y lamentable de la vida política Argentina desde la última crisis del 2001. Recordarlo, y observar las consecuencias que ahora mismo se desatan, es triste y conducen al miedo.
16-06/2008 (en este momento)
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21:30 hs: Por estas horas suenan las cacerolas y el ruido de bocinazos en gran parte de la Ciudad. En diversos sitios del país la gente se ha volcado a las calles a reclamarle al gobierno la reanudación del dialogo con el campo.
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21:40 hs: Manifestantes a favor del campo y del dialogo llegan masivamente a la residencia presidencial de Olivos. Una persona se presenta en apoyo a la presidenta Cristina Fernández y es agredido, la policía lo rescata mientras los manifestantes rompen los vidrios del patrullero.
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22:00 hs: Se intensifican las protestas espontáneas en diversos puntos del país, principalmente en Córdoba, Entre Ríos, Mar del Plata, La Rioja, Catamarca, Tucumán, Chaco, Santa Fe y Buenos Aires.
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22:30 hs: Según informan los medios de comunicación, gobernadores e intendentes solicitarán al ex presidente Néstor Kirchner cambiar el método confrontativo en el conflicto del campo y suspender el polémico acto convocado por su partido (PJ) para este Miércoles en la Plaza de Mayo.
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23:00 hs: Militantes de movimientos sociales y políticos como la Juventud Peronista, Jovenes K y La Cámpora, entre otros, llegan a Plaza de Mayo para apoyar al gobierno e impedir una eventual avanzada de los “caceroleros” sobre la plaza.
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23:40 hs: Luis D´ Elia (creador de la teoría golpista por parte de la oligarquía y Eduardo Duhalde) y el funcionario Guillermo Moreno, Secretario de Comercio Interior, se suman a la plaza.
El pueblo necesita una solución urgente, un gesto de esa humildad (tan parecida a la grandeza). El gobierno ha perdido la credibilidad, recuperarla, debería ser su principal preocupación.
Esta interminable película entre el campo y el gobierno ya pinta más complicada que la trilogía Matrix y la serie Lost. Un repaso de los episodios anteriores:
EPISODIO 1 a 74: el 11 de Marzo, el Gobierno Argentino anuncia una nueva metodología de retenciones para los granos de exportación, convirtiéndolas en móviles. Con lo cual, el porcentaje retenido variará de acuerdo a la suba o a la baja del precio internacional del producto. Como consecuencia, y dado su elevado valor en el mercado, la soja resulta la más afectada por la nueva medida, pasando de su anterior porcentaje retenido de 35% al actual 44,1% móvil. Con el girasol ocurre la misma situación y, en este caso, la retención pasa de 32% a 39,1%.
Las cuatro entidades representantes del campo se unen para rechazar la nueva medida, considerándola confiscatoria. También, le hacen recordar al gobierno que las retenciones para la soja y el girasol ya habían sido incrementadas en el pasado mes de Noviembre, apenas cinco meses atrás.
El gobierno y el campo comienzan una batalla mediática en la que tratan, cada uno por su lado y con su estilo, ganar adhesiones de una sociedad que espera y observa.
En un principio, a la hora de dar explicaciones por el nuevo aumento, el gobierno dijo que las medidas obedecían a un intento por desalentar el fenómeno de la sojización de las tierras y así fomentar las restantes actividades agrícolas, mucho más demandadas en el mercado interno. Tiempo después agrega otra razón, esta vez menos convincente: Redistribución de las Riquezas.
Por su parte, los trabajadores del campo manifiestan que el espíritu de las nuevas retenciones son la expresión del afán recaudatorio del gobierno y no apuntan a resolver el drama de la pobreza. En casi todo el país, se inician las medidas de protesta, se organizan y realizan asambleas a un lado de las rutas. Por votación, se resuelve impedir el paso de camiones que lleven mercaderías relacionadas con el agro y, en cambio, dejan circular a micros de pasajeros y automovilistas particulares.
Como consecuencia de los cortes, en Buenos Aires sobre todo, se comienza a percibir la escasez en ciertos productos sin llegar a ser un desabastecimiento total.
Con el paso de los días, las posturas se endurecen. Y el gobierno, en vez de favorecer el diálogo y moderar su creciente tono acusador, persistió en su intento por demonizar al hombre de campo y su demanda, trasladando el conflicto hacia un terreno ideológico más que económico. Entre sus conceptos menos felices hacia el campo, se destacan: “Piquetes de la abundancia”, “Oligarcas” y “Golpistas”.
En tanto, una gran parte de la sociedad Argentina, que ya notaba cierta paranoia y algo de soberbia en los discursos de la presidenta, comenzó a murmurar cierto apoyo en favor del campo. Otros, también en apoyo al campo aunque más explícitos o menos pacientes que los anteriores, volvieron a empuñar las cacerolas para hacer oír su disconformidad. No obstante, estas acciones no cobraron fuerza y desaparecieron a los pocos días. De aquellas noches en la ciudad de Buenos Aires, quedará en el recuerdo, y costará olvidar, a Luis D’ Elía y un gran número de simpatizantes presuntamente Kirchnerista/Cristinista echando de la histórica Plaza de Mayo, mediante golpes y palazos, a las personas que se manifestaban democráticamente. No habrá que olvidar, tampoco, que la policía -a pocos metros de los hechos- no hizo nada para impedirlo, obviamente porque jamás llegó la orden desde el ámbito gubernamental.
A esa altura de los acontecimientos y con un leve, aunque inevitable, temor que produce el fantasma del cacerolazo, algunos políticos a favor del gobierno salieron al cruce creando sospechas acerca de las motivaciones que llevaron a esas personas a manifestarse, relacionando tales acciones con un intento por desestabilizar al gobierno.
(Siento que esto es lo menos parecido a un resumen)
En ultra síntesis, el resto: hasta el Sábado pasado la cosa venía relativamente bien, solo algunas acostumbradas idas y vueltas, algunas reuniones infructuosas; pero eso sí, un poco menos de verborragia acusatoria. Sin embargo la soja, el quid de la cuestión, era un tema del que el gobierno escapaba cual universitario de su tesina final.
A mi juicio, el gobierno ya sabía -desde el inicio del conflicto- que se había apresurado al anunciar las medidas sin antes, al menos, haber tomado un café con el campo, sin antes haber negociado como se suele hacer en estos casos. Pero ahora era tarde y se encontraba en un dilema. Jamás había imaginado pagar tal desgaste político y, aunque quisiera retroceder sobre sus pasos, la pelea había llegado demasiado lejos como para ceder. Además, el espectro político opositor, ahora en un rol supuestamente conciliador, lo estaría esperando con el cuchillo entre los dientes en la primera muestra de debilidad o aceptación del error.
Entonces, ¿qué hacer?, ¿qué camino tomar?…
EPISODIO 75 (Domingo 25 de Mayo): el gobierno conmemora la fecha patria en un acto en la provincia de Salta. Sorpresivamente no se habla del campo. Se ve a la presidenta muy pensativa y con una mueca de sonrisa casi de compromiso, como si su cabeza estuviera en cualquier parte menos en ese escenario. Frente a ella, unas 50.000 personas le brindan su apoyo.
El mismo día, en la ciudad de Rosario, el campo también celebra. Asisten 300.000 personas. Los cinco oradores coinciden en que, el Lunes, deben exigirle al gobierno una respuesta favorable. En sus discursos y en sus rostros se nota impaciencia, efervescencia y hasta matices de intransigencia en sus reclamos. Se los oye gritando, por ejemplo: “si o si” y “ganar o ganar”.
EPISODIO 76 (Lunes 26 de Mayo): el gobierno debía asistir a la reunión con el campo, pautada con tres días de antelación, sin embargo, falta a la cita. Según se supo, las razones de su ausencia se deben al discurso altisonante del campo en Rosario. Agregan que no aceptan dialogar con quienes quieren imponer posiciones. Y deciden negarse a seguir negociando.
EPISODIO 77 (Martes 27 de Mayo): en horas del mediodía los periodistas informan que, según fuentes cercanas a la Casa Rosada, el gobierno se encuentra trabajando en una serie de medidas económicas para resolver el conflicto del campo. Dichas medidas serían dadas a conocer en el transcurso de esta semana y no estarían sujetas a contemplación ni diálogo con el campo.
Por la noche, y luego de pasar el día en la dulce espera del llamado conciliador que no llegó, el campo anuncia un nuevo plan de lucha para los siguientes días. Entre las medidas más importantes, se destacan: cese de comercialización de granos con destino a exportación y de hacienda vacuna con destino a faena, establecer campamentos, realizar marchas a las capitales de aquellas Provincias que aún no han recibido al sector agropecuario, convocar a la Corte Suprema de la Nación y a la Iglesia como mediadores.
Mientras tanto, como siempre sucede, el pueblo en el medio, ansioso, esperando que la película termine pronto y con un final feliz…
“Este país da para todo” es una frase que refleja con precisión matemática ese otro mundo llamado Argentina. Este país es mágico, es un cuento fantástico que en el futuro un abuelo -mitad robótico y mitad humano- leerá a su nieto mientras éste, incrédulo, le pedirá historias más verosímiles.
Según informan los medios de comunicación, el humo que apareció en estas últimas semanas, se debió a la quema de pastizales en el sur de Entre Ríos y en el norte de Buenos Aires. Y de estas semanas, tal vez ayer haya sido el día en el que más se acentuó su presencia.
Fue curioso observar la niebla artificial cubriendo la cima de los edificios, recostada en el río como un inmenso fantasma o instalándose en los departamentos y casas como un invitado molesto, de esos que caen sin avisar.
En las calles de la ciudad, algunas personas tuvieron la posibilidad, al menos por unas horas, de ignorar el desagradable olor e imaginarse en las calles de Londres, tomando el tradicional té de las cinco. Otros, los que volvemos a la infancia con recurrencia, este humo nos trajo nostalgias. En mi caso, el siguiente recuerdo:
Para hacer llover de verdad y que las calles de tierra se transformaran en piletas de barro, había que hacer oscurecer el cielo con humo. Pero no bastaba un fueguito así nomás. No era cuestión de quemar un pasto o unas maderitas para que lloviese, eso no servia, el cielo ni lagrimeaba. El humo, para que diera resultado, debía ser negro como el carbón. Con lo cual, no era un trabajo para nada sencillo.
Sin embargo, mis camaradas y yo contábamos con un recurso extraordinario, un as en la manga: el terreno que costeaba las vías del tren. Para algunos considerado un basural, para nosotros en cambio era, como decirlo… un enorme Carrefour, un lugar al que se iba a buscar lo que sea. Como en la isla de Lost, allí podía aparecer cualquier cosa sin que uno supiera cómo ni por qué. Sólo había que saber buscar. No era para nada sorprendente, por ejemplo, encontrar una plantación de zapallos o hermosas sandias. Pero lo más importante, y que nos remite nuevamente a la tarea, es el elemento que no podía faltar: cubiertas de camiones.
Aunque éramos bastante salvajes, no dejábamos de tomar las medidas de seguridad correspondientes. Primero se hacia rodar el cuerpo hasta una “zona de exclusión”; luego se quitaban los objetos cercanos que pudieran propagar el fuego y por ultimo se comenzaba a rellenar el centro de la rueda con bolsas de plástico y diarios. Al terminar el procedimiento, el resultado era reconfortable y hasta artístico, el fuego comenzaba a derretir el caucho macizo y escupir hacia arriba bocanadas de espeso humo negro. Tristemente, este goce delante de la obra, sólo duraba unos minutos. Inmediatamente debíamos escapar, escondernos en nuestras casas y mantener entre nosotros el secreto, así como lo hacen los héroes anónimos.
Aunque no lo crean, si en aquellos años llovía, era porque nosotros hacíamos llover.

Dìa 13: En su discurso, la presidenta recalienta el conflicto. Se multiplican los piquetes y el apoyo de la sociedad a favor del campo. Los Movimientos kirchneristas y los “Caceroleros” se disputan a las piñas la histórica Plaza de Mayo.
En las aulas de los colegios se cometen las injusticias más atroces entre los propios estudiantes. Allí, el futuro ciudadano siempre ha empleado la burla, entre otros métodos de poder. Todos hemos pertenecido a tres grandes grupos: víctimas, victimarios y observadores. Y aunque algunos minimicen estas conductas discriminatorias llamándolas “Picardías de chicos”, las heridas de la niñez jamás se cierran. Así, por ejemplo, es el caso del alumno bautizado por sus compañeros como “El Gordo”, a veces acompañado por otros descalificativos como “fofo”, “tonto”, etc.
Sin embargo ese alumno silencioso, de naturaleza pacífica, un buen día explota cansado de acumular rabia. Sin previo aviso comienza a lanzar pupitres y sillas a sus mortificadores. Es entonces cuando éstos, a fuerza de espanto, comprenden el error que han cometido: subestimación. Los otros, observadores de la escena, aplauden algo contrariados por la violencia pero no por ello menos comprensivos y admirados de tal rebelión.
Por estos días, cuando parece que por fin saldremos de la actual crisis gracias al dialogo de las partes, no habría que dejar de hacer un profundo análisis sobre lo que ha ocurrido; habría que investigar acerca de las razones que impulsaron al campo a semi-cortar las rutas y llevar 15 días de paro; habría también que preguntarse con mucha preocupación desde cuando la histórica Plaza de Mayo es una zona liberada de la cual algunos quieren apropiarse a los palos; habría que preguntarse muchas cosas sobre la Democracia que conseguimos y que en estos tiempos nos cuenta tanto fortalecer.
Por mi parte, el análisis profundo lo voy a dejar para otro día, por ahora solo puedo pensar en ese chico que se pregunta mientras tiembla: ¿dónde estará la maestra?…










Tenés que Aclarar que las conferencias de los PRESIDENTES, Nestor y Cristina, fueron una vergüenza ajena.
Una muestra más de sus políticas.